Cuántas frases o expresiones se me ocurren para reflejar la trascendencia y la importancia del corazón de Dios. Y a veces llego a la conclusión de que ¡El corazón de Dios es más cardíaco que el nuestro! Y que, con todo respeto lo digo, el Dios al que me refiero "está reloco", porque quizás no haga cosas "normales".


































