Cuando Donald Trump ganó las elecciones en 2016 el mundo entero quedó perplejo. Un “outsider” de la política se había quedado al frente de un partido en el que tenía serias resistencias internas y se hacía cargo de un país bajo las promesas de “hacer a América grande nuevamente”. Enfrente tenía a una candidata con prosapia y extenso recorrido, Hillary Cliniton. El triunfo fue claro ya que logró 306 electores contra 232 de su rival. Pero el voto popular fue para el Partido Demócrata que superaba por más de tres millones de votos al Republicano. Tras la derrota a manos de Joe Biden, el magnate de raros peinados supo tejer la corona de campeón y tener al Partido Republicano rendido a sus pies.





































