Se encuentra instalada la idea de que la revolución que estalló contra el gobernador Nicasio Oroño en diciembre de 1867, fue consecuencia de su política laicista y, más específicamente, a raíz de su intento de instaurar el matrimonio civil. Sin embargo, si bien estos asuntos despertaron intenso revuelo en una sociedad profundamente religiosa, sobre la que la Iglesia Católica ejercía un gran predicamento, las verdaderas causas que debilitaron la base política del gobernador fueron mucho más complejas.

































