"Cuando uno se fue, aunque vuelva, habita el extranjero para siempre" (Juan José Saer). La frase, que un amigo me hace llegar, define dos cuestiones: los que llegan y los que habitan. Y encierra un homenaje al más importante escritor de estos pagos, que alguna vez escuché discutir en el Laurak Bat (Entre Ríos y Santa Fe), sin animarme a decir ni media palabra, solo suspirar despacio desde la mesa de al lado.




































