Pero si la amenaza de cíclicas inundaciones no fuera suficiente, Santa Fe afronta, sobre todo en su cono sur, crecientes problemas en el subsuelo causados por las filtraciones constantes de cañerías cloacales de hierro fundido que sobrepasan el siglo de existencia y la vida útil de sus materiales, así como las conexiones domiciliarias de caños cerámicos que, en muchos casos, aún subsisten. También, aunque menos grave, es el envejecimiento del servicio de agua potable, donde conviven materiales diversos. La consecuencia, además del absurdo económico de perder ingentes cantidades de agua potable en su transporte y distribución, son los deterioros que estas pérdidas producen en veredas y calzadas, máxime cuando aumenta sin cesar la carga física y la demanda de servicios de los edificios de altura.