La cirugía de don Martiniano López fue un éxito. No un éxito de esos que se festejan con aplausos, sino un éxito de esos silenciosos, que se miden en milímetros de hueso alineado, en tornillos que sujetan, en cicatrices que se irán cerrando de adentro hacia afuera. Reconstruyeron su cadera, su fémur, su tibia, su peroné.


































