Estanislao Giménez Corte
egimenez@ellitoral.com
http://blogs.ellitoral.com/ocio_trabajado/
Roberto Von Sprecher es abogado, licenciado y doctor en ciencias de la Comunicación. Ha trabajado en diversas universidades en distintos lugares del país y ostenta un curriculum vitae académico atravesado por intereses como el estudio de la obra de Pierre Bourdieu y la Sociología de la Cultura. Ello no limita sus muchas inquietudes: la literatura, la música y especialmente la historieta se cuentan entre ellas. Ha estudiado unas y otras; ha trabajado sobre unas y sobre otras. Amén de una aquilatada trayectoria dentro del universo de las viñetas, y más allá de haber trabajado en distintas revistas y en publicaciones especializadas durante los años ochenta y noventa, Von Sprecher publicó recientemente dos libros. Uno, “Ani”, con ilustraciones de Lauri Fernández; otro, “Ruta 22”, con dibujos de Nacha Vollenweider. Ambas son artistas plásticas. Fernández es miembro del equipo de investigación en la materia que funciona en la Universidad Nacional de Córdoba. Vollenweider es “una activa artista que fluye entre la historieta y las artes plásticas” según nos informa el entrevistado. Dialogamos vía correo electrónico con el autor. Aquí, una síntesis de ese intercambio.
—¿Cuándo comienza tu interés por la historieta como objeto de estudio y cómo es pasar de ser un estudioso de la materia a ser un ejecutor de ello? ¿Cómo describirías ese “movimiento” o deslizamiento de tu propia mirada, del tipo interesado en la historieta como discurso (por decirlo así), a la composición concreta de historias a ser desarrolladas?
—Empecé a investigar sobre historietas “realistas” durante el grado de Comunicación. Mi tesina fue sobre el tema, un exabrupto de 1300 páginas dividido en ocho tomos. Un ejemplo de lo que nunca hay que hacer en el grado. Ya desde la primaria he tratado de hacer historietas, terminé en los guiones como tantos dibujantes de historietas frustrados, pero antes fue la literatura, muchos cuentos y alguna mala novela. Entonces, primero vino el interés por la historieta como lector, luego por hacerlas, luego por investigar. He co-dirigido un par de revistas de historietas en los ochenta y en los noventa. Allí empecé en serio con los guiones.
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