- En realidad vine a sanarme, porque tengo EPOC y enfisema. El aire de Buenos Aires no iba acorde con mi salud, que está bastante baqueteada; por favor no fumen nunca. Tengo 40 kilos de más porque me fui a Colombia para hacer una serie ("Cansado de ser feliz", que todavía no se ha podido ver) y el personaje requería estar gordo. Subí de peso muy rápido, tras haber hecho otra novela en Colombia un año antes ("Romina poderosa", de Netflix), en la que había tenido que pesar 40 kilos menos. Al subir y bajar de peso se pagan las consecuencias, porque los actores trabajamos con nuestro cuerpo. El actor tiene dos herramientas: la boca para decir lo que el autor escribió y el resto del cuerpo para decir lo que el dramaturgo no escribió, las famosas acciones físicas. Además de ser mi médico, Daniel es mi amigo. Él me invitó a vivir acá para sanar, pasando de fumar 40 cigarrillos por día a solo 8 puchos. También estoy bajando de peso. Yo me relaciono mucho con la gente, en mi Instagram contesto a todos porque sin ellos los actores no somos nada, una persona está siguiendo mi vida y me siento honrado en contestar; sin público no existiría el teatro, ni la actuación ni los actores. Soy un bicho de televisión, con treinta y cinco escenas por día, treinta obras en la calle Corrientes y quince películas hechas.