- Fara: Hay dos cosas: no es que no existe una política hacia las provincias, sino que el presidente empieza pensando que los tengo agarrados y si los tengo agarrados finalmente, me van a probar lo que yo necesito. Cuando se cayó la primera ley ómnibus demostró que la ingeniería política no era esa. En realidad, ya había que bajar las expectativas, ser muchísimo más acotado en las aspiraciones de lo que se iba a votar y que a partir de eso se podía empezar a generar consensos más altos, cosa que efectivamente en Diputados ya pasó y es probable, que en el Senado también suceda. El gobierno conceptualmente está parado en el clivaje entre la opinión pública y la casta. Dice, como la opinión pública está de mi lado, lo que haga la casta, va a ser castigado por la opinión pública. Primero, el tema de la casta es una cosa absolutamente compleja; segundo, la opinión pública no está todo el tiempo, puede estar hoy, puede no estar mañana con lo cual es un punto de debilidad. Es una pata siempre siempre, siempre floja. No importa lo que piensa Milei, la fragmentación del sistema político hizo tener por lo menos dos ligas de gobernadores bastante equilibradas, hizo que el federalismo vuelva a surgir sobre la mesa como tema importante y los gobernadores como actores políticos.