Para el ministro santafesino “las constituciones, en general, se han preocupado por establecer límites al poder para evitar la tiranía y el totalitarismo. Originalmente, el problema político era proteger al ciudadano de los abusos del propio Estado. Si bien ese objetivo debe mantenerse, existen cambios de paradigma que nos llevan a repensar la idea de Seguridad y de Justicia”, propuso, y expresó: “Sin justicia no hay seguridad. La lógica de “puerta giratoria” debe quedar atrás. Necesitamos castigos justos para quienes hacen daño y penas severas para quienes reinciden en el delito. Esta reforma es nuestra oportunidad de sentar bases claras y firmes para garantizar la paz social”.