La decisión del gobierno nacional de proponer al juez federal Ariel Lijo y el catedrático Manuel García-Mansilla para ocupar las vacantes en la Corte Suprema de Justicia (la muy demorada de Elena Highton y la bastante anticipada de Juan Carlos Maqueda), generó primero sorpresa y luego una catarata de objeciones por el hecho de que no haya ninguna mujer entre las candidatas. Y que, considerando las edades de los ministros actuales y eventuales, implicaría que por diez años no se deban esperar nuevos cambios en la composición, por lo cual continuarían siendo todos varones.


































