Pensiones contributivas congeladas; magros salarios que repercuten en la falta de docentes integradores; instituciones en crisis; trámites para cumplir con (o repetir) una auditoría que representa, en ocasiones, trasladarse más de 300 kilómetros; imposibilidad de pagar un transporte; talleres protegidos donde el pago por las tareas que allí se desarrollan no superan los 30 mil pesos. Con ese panorama fueron convocados este jueves a la mañana organizaciones públicas y privadas que trabajan en Santa Fe en el ámbito de la discapacidad, además de referentes de educación y salud, y familiares de las personas que resultan afectadas en primer lugar.




































