"La administración pública necesita el tipo de perfil de empleado público que sea objetivamente necesario para conseguir eficacia y eficiencia. No es bueno utilizar la administración pública como un sistema de creación artificial de empleo" dispara el catedrático catalán Carles Ramió en el despacho de la ministra de Gobierno, Celia Arena. Acaba de terminar una serie de capacitaciones que dio ante funcionarios del gobierno y está próximo a repetir la experiencia en Paraná cuando se sienta a conversar con periodistas de los desafíos de la administración pública de cara ante el avance de las tecnologías y tras la pandemia que cambió parámetros de trabajo en todo el mundo. "La administración pública del futuro va a ser más compleja, más de gobernanza, va a prestar menos servicios de forma directa y sí lo hará de forma indirecta y automatizada, más tercerizada. El 90 por ciento de los empleados de la administración pública del futuro serán graduados universitarios o equivalentes. Va a ser una administración pública más calificada", se anima a anticipar.

































