Los estudios revelaron la presencia de dos bacterias poco habituales en infecciones intrahospitalarias —Ralstonia pickettii y Klebsiella pneumoniae— contenidas en ampollas de fentanilo de uso médico. Estas provenían del laboratorio HLB Pharma, fabricadas en Laboratorios Ramallo y distribuidas por droguerías investigadas por la Justicia, todas radicadas, no casualmente, en Rosario. Esa es la ciudad donde reside el principal implicado, Ariel García Furfaro, conocido como “el verdulero K” y exconvicto, quien se inició en el rubro farmacéutico con la compra del laboratorio Apolo, que explotó en una zona residencial de Rosario, lo que sirvió para encubrir su inminente quiebra.




































