"Uno, dos, tres", dice la maestra y se hace un (casi) silencio alrededor de las cuatro mesas que dominan el espacio de la Asociación Civil Los Cachorritos, en Lavaisse y Juan Díaz de Solís. Son pasadas las 6 y media de la tarde, ya oscurece y hace frío. Pero ahí están los chicos y chicas que lunes y miércoles comparten dos horas de actividades, juegos, herramientas de alfabetización y una merienda, cuya composición eligen, democráticamente, por mayoría de votos.



































