La política internacional argentina ha sido objeto de cambios radicales por parte del actual gobierno nacional, a diferencia de la de la mayoría de los países que tienen intereses permanentes más allá de quien gobierne. Y mutó de alianzas regionales como el Mercosur, la adhesión a tratados internacionales y una defensa de los intereses comerciales, a otra donde solo interesan un alineamiento sin objeciones con EEUU e Israel, el paso a segundo o tercer plano de los aliados regionales y una apertura comercial casi sin límites, a contramano de lo que ocurre en la mayoría de los países.


































