En el mundo empírico de la alta política se sabe que el primer año de mandato es determinante para cualquier gobierno y condiciona lo que le resta al frente del Estado. Es particular el caso de La Libertad Avanza, que en estos casi seis meses de gestión sigue arrastrando cierta inercia por el hecho de haber ganado una elección gracias a ser percibido como una alternativa al desgastado dispositivo de poder reinante hasta el 10 de diciembre pasado.

































