"No son solo paredes", dice el secretario de Derechos Humanos de la provincia de Santa Fe, Emilio Jatón, cuando describe la Quinta de Funes. La edificación está ubicada en la ruta nacional N.º 9 y diagonal San José de la localidad del sur provincial y funcionó como centro clandestino de secuestro y tortura entre septiembre de 1977 y enero de 1978. La frase del funcionario alude a la importancia de recuperar ese como un espacio de memoria, tanto porque una ley nacional (la 26.691) así lo ordena, como porque hay pruebas judiciales que ratifican el destino que tuvo ese lugar durante un tramo de la última dictadura cívico-militar, como por el compromiso asumido por el gobierno provincial para preservar la memoria.



































