Es cierto, el "no" de Michlig fue cuidado y todo lo prudente que se pudo mostrar, para que no se lo lea como una ruptura ni mucho menos. Desde entonces abundaron los gestos de amistad y reconocimiento del titular de la Casa Gris a la labor partidaria del presidente del Comité Provincial de la UCR. La práctica ya demostró, también en diciembre, que no hay nada que se parezca a un quiebre, en todo caso no hasta que sea la hora -en un par de años- de volver a diseñar candidaturas y soñar con posibilidades de reforma de la Constitución Provincial o saltos al orden nacional, según lo indique el humor social nacional y de los santafesinos. Una señal: Pullaro no puso en la agenda de su discurso de asunción al cargo el tema de una actualización constitucional, que varios de sus antecesores impulsaron. Supo entender que no hay espacio para algo así en las horas dramáticas que vive la Argentina.