Personal de Defensa Civil, de la Policía de la Provincia de Santa Fe y los 30 colaboradores de la congregación de Leda, Soplo de Dios Viviente, fueron los encargados de ordenar el peregrinar de las personas necesitadas. También una ambulancia del SIES quedó apostada para cualquier emergencia. Los dos grandes galpones del predio, allí donde dos años atrás se daban vacunas, hoy se dieron dosis de fe. Fe en una ciudad que está particularmente atravesada por una problemática social de violencia, robos e inseguridad. La gente acudió preparada. Se vieron muchos termos, mates y sillas plegables. Este elemento, útil para los minutos de espera en la fila. Los sanitarios funcionaron bien y entonces el encuentro resultó más confortable. Por orden de la laica no se permitió la venta ambulante dentro del predio vallado. Así, los churreros debieron intentar vender en el exterior del complejo. En las cercanías, también se pudieron observar ómnibus estacionados. Señal de que algunos de los asistentes vinieron desde fuera de Rosario.