Desde hace tres décadas y media vecinos de la ciudad de Sastre, departamento San Martín, y Monticello D´Alba, región de Piamonte – Italia – se visitan asiduamente. El caso despierta la atención por la fraternidad que los dos poblados lograron formar con el correr de los años. Es que si bien existen hermanamientos en toda la Argentina, el Gemellaggio entre estas comunidades sorprende por los vínculos afectivos. “Hemos construido lazos que nadie pudo establecer. Los contingentes siempre se hospedan en hogares particulares y se va sumando gente todo el tiempo para viajar y recibir huéspedes, abriéndole las puertas sin conocer a quien va a llegar pero brindándole todo lo que está a su alcance. Por eso se logró crear una gran familia donde actualmente los llamados son constantes para saber cómo estamos o para saludarnos en los cumpleaños. Que haya personas que se acuerdan de uno estando a 11.000 kilómetros de distancia nos hace sentir que no somos un número en el mundo”, le dijo Félix Redolfi, presidente de la Sociedad Italiana de Sastre, a este medio.
































