La ciudad de San Cristóbal, pese a su habitual tranquilidad, desde hace un tiempo padece una seguidilla de robos a vecinos, comercios e instituciones. No importa el barrio ni la hora: una bicicleta o moto que esté afuera, así sea por media hora, es un blanco fácil para robar. Se la llevan rápido, sin dificultad, muchas veces las desarman y se pueden encontrar hasta por partes.


































