Haciendo un poco de historia y retomando las palabras de la Presidente de la Asociación Sanmartiniana de Rafaela, Laura Ludueña, el sable origen es de origen árabe y fue adquirido en 1811 por San Martín en un anticuario de Londres. Según declaraciones del propio General, el arma fue utilizada por primera vez en la batalla de San Lorenzo, y a partir de allí lo acompañaría en toda la guerra por la Independencia de América del Sur. Cuando el Libertador se exilia en Europa, el sable queda en América y recién años posteriores es llevado a Francia por su hija. Cuando fallece San Martín, y según su testamento, el sable es donado a Juan Manuel de Rosas, quien lo conserva hasta su muerte, momento en que vuelve a Europa y queda al cuidado de su hija. En 1897 el sable pasa a formar parte del patrimonio del Museo Histórico Nacional, a partir de la solicitud de su fundador, Adolfo Carranza.