“Con 18 años llegué a pesar 41,800 kilogramos”. “En el fondo yo sabía que no estaba bien, pero no se lo quería decir a nadie”. “Por día capaz que me pesaba diez veces, sabiendo que el número que iba a ver en la balanza jamás me iba a gustar”. Todas las frases pertenecen a Lucila Jobson, una joven de 20 años que fue dada de alta en julio de este año luego de haber superado una anorexia nerviosa restrictiva.




































