No existe cura para la fibrosis quística. La enfermedad causa un exceso de moco, atrapa infecciones y bloquea las vías respiratorias en los pulmones. Además, complica la digestión, afecta el páncreas y otros órganos y, finalmente, conduce a insuficiencia respiratoria. Los tratamientos obligatorios consumen horas cada día y pueden ayudar a aliviar las complicaciones y los síntomas, hasta que ya no dejen de hacerlo. En algunas ocasiones quienes sufren esta condición pueden agregar años a sus vidas con trasplantes de doble pulmón, suponiendo que la cirugía sea exitosa.