A su vez, Sarrichio hizo hincapié en la necesidad de educar y generar buenos hábitos alimenticios, pero “no en demonizar esos productos, porque la idea no es generar una angustia en los chicos. Eso es la base para la prevención de los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA). Lo que se debe hacer es explicarles que esos productos no suman a su salud y que pueden ser consumidos eventualmente, porque que la eventualidad no enferma, pero en la habitualidad hay que consumir alimentos más sanos y naturales, que son los que van a nutrir a todo nuestro organismo y a generar un sin fin de beneficios”, agregó.