Los niños actuales son nativos digitales y, en algunos casos, empiezan a estar expuestos a las pantallas (celulares, tablets, entre otros) desde los primeros meses de vida y durante tiempos prolongados. Según un estudio, publicado por TN, esto que podemos observar como producto de la vida moderna, podría asociarse significativamente al desarrollo de trastornos del espectro autista (TEA).

































