Este miércoles en Birmingham, en el corazón de Inglaterra, se convirtió en epicentro mundial del homenaje a Ozzy Osbourne, figura clave del heavy metal y eterno ícono cultural. A una semana de su fallecimiento, la ciudad natal del líder de Black Sabbath organizó una procesión fúnebre pública repleta de emoción, tributos simbólicos y una enorme muestra de afecto popular.
































