Mirtha Legrand celebró sus 99 años con una noche de fiesta en la casa de su hija, Marcela Tinayre, en Barrio Parque, en un festejo que combinó intimidad familiar, figuras del espectáculo y una fuerte presencia de prensa y fanáticos en la calle.
La diva celebró su cumpleaños con una fiesta íntima pero de alto impacto en Barrio Parque: hubo invitados del espectáculo, la política y el empresariado, un saludo emotivo a su público en la vereda, una puesta en escena en tonos rosa y una torta temática que repasó su historia.

Mirtha Legrand celebró sus 99 años con una noche de fiesta en la casa de su hija, Marcela Tinayre, en Barrio Parque, en un festejo que combinó intimidad familiar, figuras del espectáculo y una fuerte presencia de prensa y fanáticos en la calle.
La celebración reunió a invitados del mundo artístico, empresarial y político, con una larga lista de asistentes que incluyó a familiares directos, amigos históricos y personalidades cercanas a la conductora. Entre las presencias destacadas aparecieron Juana Viale, Nacho Viale, Ámbar de Benedictis, Jairo, Juan José Campanella, Claudio Cosano, Marcelo Polino, Teté Coustarot, Iliana Calabró y Gino Bogani, entre otros.
Desde temprano, las inmediaciones de la casa se llenaron de cámaras, micrófonos, vecinos, curiosos y seguidores que esperaban ver a “La Chiqui” en su ingreso y durante algún momento de la noche. El operativo mediático y la expectativa pública volvieron a mostrar la dimensión de Mirtha como figura central del espectáculo argentino.
Pasadas las 21.40, Mirtha salió a saludar a la prensa y al público reunido en la vereda, en una escena que se transformó en uno de los momentos más comentados del cumpleaños. La conductora agradeció la presencia de todos y se mostró sorprendida por la cantidad de gente congregada.
Para ese saludo inicial lució un conjunto blanco diseñado por Claudio Cosano, mientras Marcela Tinayre la acompañó en la puerta de la casa. En ese intercambio con la prensa se produjo además un cruce que sintetizó el tono de la noche: ante la frase “Mirtha, sos una leyenda”, ella respondió con otra ya instalada como lema del festejo: “Pero la leyenda continúa”.
La propia Marcela Tinayre tomó esa consigna y, de acuerdo con la crónica, anticipó que quedaría inmortalizada en un cartel luminoso. Mirtha, por su parte, también dejó una expresión de deseo de cara al futuro al afirmar que quiere “cumplir un añito más” y llegar a ser centenaria.
Consultada sobre el mensaje para su audiencia, la conductora respondió con una frase que marcó la jornada: “Que les he dado mi vida. Mirtha Legrand les ha dado su vida”, y remarcó que no piensa despedirse todavía, porque “vamos por más” y “este no es el último año”. Esas palabras reforzaron el tono emotivo de una noche atravesada por la gratitud y la vigencia.
En paralelo al saludo en la calle, puertas adentro avanzaba una producción minuciosa en la que la decoración tuvo un rol central. La ambientación se montó con luces LED en tonos rosa, decoración floral a juego y una estructura especial en el patio frontal para proteger a los invitados de la lluvia.
Uno de los grandes focos de atención fue la torta de cumpleaños, realizada por Martín Córdoba, presentada como una pieza temática con referencias a la trayectoria de Mirtha. Según la descripción publicada, incluyó cinco niveles y guiños a su carrera, como orquídeas alusivas a Los martes, orquídeas y una recreación de la “mesaza” en el nivel superior, con mobiliario y un televisor mostrando su imagen.
El menú de la cena también formó parte de los detalles difundidos: la recepción incluyó burrata con tomate, luego se ofrecieron ñoquis de sémola con salsa roja o salmón con salsa teriyaki, y el postre fue frutas asadas con helado de crema americana. La torta, además, tuvo distintos sabores por piso para ofrecer variedad a los invitados.
Fiel a una idea que ya había trascendido en la previa, Mirtha pidió que no le llevaran regalos y volvió a poner el foco en el valor de compartir la noche con sus seres queridos.
Así, el cumpleaños 99 de Mirtha Legrand se convirtió en una celebración que se vivió en dos planos al mismo tiempo: la intimidad de una cena con invitados seleccionados y la escena pública de una diva que salió a agradecer a su gente, ratificó su vínculo con el público y volvió a instalar una certeza que atraviesa generaciones: su historia en la televisión argentina sigue en movimiento.




