"Creemos -agregó- que las personas que tenían que buscar a mi padre, minimizaron el tema. Se perdió así mucho tiempo valioso. La gente de entrada nos comentaba cosas, nos advertía de que a Enrique le había pasado algo feo. No se preservó el lugar, no se profundizó con las personas que estuvieron esa noche en la zona: los cuatro maquinistas, los policías de abigeatos, el dueño de la casa donde mi papá pidió ayuda y su esposa. El primer allanamiento se hizo más de dos semanas después, el 22. La primera reconstrucción se realizó al mes y la segunda a los tres meses. Las pruebas con luminol se efectuaron a los dos meses".