"Durante meses vivimos encerradas porque él nos seguía a todos lados" se lamenta Silvina, quien después de 13 años de convivencia y dos hijas en común jamás pensó que protagonizaría una historia marcada por la violencia de género. Hoy él está en prisión preventiva, pero la tranquilidad es momentánea ya que asegura que "no creo que recapacite" porque "cree que soy una cosa de su propiedad".



































