Rosario sigue siendo sinónimo de violencia y muerte. Las ocho palabras de esa oración se han repetido varias veces, lo que demuestra que la llamada cuna de la bandera es el sitio donde los tiratiros continúan haciendo de las suyas, dejando a su paso calles y casas con marcas redondas de tiza, en el lugar donde quedaron o impactaron las vainas, sangre de las víctimas, pedidos de justicia de familiares y amigos y el terror de gran parte de la población.




































