Las cuentas no cerraban. Las ventas habían caído. Una estafa (según su entorno) le había vaciado la cuenta bancaria y lo había dejado al borde del abismo financiero. En ese contexto de presión económica, angustia y conflictos judiciales laborales, Marcelo Boschi salió a navegar antes del amanecer del martes y no regresó. Dos días después, el río Paraná devolvió su cuerpo.

































