El brutal episodio ocurrido el viernes pasado en Doctor Zavalla al 1900, que terminó con la muerte de Mauro Nicolás Gómez, sigue dejando coletazos judiciales. Esta vez, la voz que aporta contexto y busca despejar sospechas es la del abogado Nahuel Pujato, defensor del chofer y los dos empleados del camión de Coca-Cola que, de manera circunstancial, quedaron atrapados en una escena criminal ajena.
“Represento legalmente a los trabajadores que tuvieron ese evento desafortunado. Les tocó parar ahí y pasó lo que ya es de público conocimiento”, explicó Pujato. Según remarcó, sus defendidos no tuvieron absolutamente nada que ver con el homicidio, pero aun así terminaron privados de la libertad durante casi tres días.
Abogado Nahuel Pujato, defensor de los trabajadores del camión repartidor. Foto: GentilezaEl abogado sostuvo que la detención se apoyó en imágenes poco claras, donde no se observa una participación directa de los empleados del camión. “La secuencia ocurre detrás del camión. Se ve una sombra, se ve gente pasar, pero no hay una imagen concreta que los vincule”, señaló.
De acuerdo a la reconstrucción defensiva, la fiscalía ordenó la detención a partir del testimonio de un tercero y de un registro visual incompleto. “No había elementos suficientes para que continúen detenidos. Por eso pudimos lograr la liberación recién el lunes”, indicó Pujato.
Con el avance de la investigación, la fiscal María Laura Urquiza logró profundizar la pesquisa y reunir nuevos elementos —mensajes y pruebas clave— que terminaron apuntando a otra persona, detenida este jueves por la mañana como presunto autor del disparo mortal.
“Escuchamos dos detonaciones”
El conductor del camión rompió el silencio y relató cómo vivió esos segundos decisivos. “Paré justo ahí porque estaba buscando mi celular personal. Para no manejar distraído, me detuve y me autollamé con el teléfono de la empresa. En ese momento escuchamos dos detonaciones”, contó.
El miedo fue inmediato. “Salimos rápido con el camión. Lo último que quiero es quedarme en un lugar donde pueden seguir tirando”, explicó. Aseguró que el ataque no estuvo dirigido contra ellos y que solo alcanzó a ver a un hombre correr tras los disparos.
Una jornada dramática
Tras el episodio, los trabajadores avisaron a la empresa y continuaron con el reparto “como un día normal”. Recién al regresar al depósito, cerca de las 14, se encontraron con una escena inesperada: la policía los estaba esperando para detenerlos.
Asalto y muerte en Zavalla 1900. Foto: archivo El Litoral“Jamás imaginé que íbamos a terminar presos. Siempre estuvimos a disposición para declarar”, sostuvo el chofer. Sin embargo, pasaron 72 horas detenidos, sin haber prestado declaración inicial.
La experiencia dejó marcas. “No se lo deseo a nadie. Hay gente acostumbrada a entrar y salir, pero nosotros somos laburantes”, dijo. Los tres permanecieron juntos en una dependencia policial, aislados de otros detenidos, pero atravesando una situación límite para ellos y sus familias.
Reconocimiento a la fiscal
Pujato destacó finalmente el accionar de la fiscal. “Fue seria, responsable y nos escuchó. Cuando pedimos la libertad, dio el visto bueno”, remarcó. Los trabajadores, ya en libertad, declararán en febrero, siempre a disposición de la Justicia.
Mientras la causa avanza hacia el verdadero responsable, el caso deja al descubierto el impacto colateral que un hecho criminal puede tener sobre quienes, por azar, quedaron en el lugar y el momento equivocados.