Fuente: Infojus Noticias
Miguel Ángel Porro, el docente que ayer recorrió casi todos los canales de noticias y noticieros televisivos denunciando haber sido envenenado por una alumna suya de 12 años, ahora enfrenta denuncias de ex alumnas suyas en el Profesorado de Teatro del Conservatorio por acoso y maltrato. “Estoy viendo en el noticiero de América que el profesor envenenado por su alumna en Villa Ballester, es el mismo profesor que en 1996 un grupo de estudiantes del Profesorado de Teatro del Conservatorio (en el que yo estaba) apartamos del cargo por acoso sexual, a una alumna, en lo que se llamaba cursos de extensión ... él es Miguel Angel Porro. Se me enfrío la sangre de verlo”, posteó Andrea Jaet en su cuenta de facebook.
Durante el día, amplió el testimonio en los medios. “Esto pasó hace 19 años”, dijo. Jaet estudiaba por ese entonces en la Escuela Nacional de Artes Dramáticos (ENAD), que después confluyó en el Instituto Universitario Nacional de Artes (IUNA). “Yo tuve al señor Porro de docente en la materia práctica de la enseñanza adolescente en el año 95. Él además tenía un curso de extensión que brindaba la ENAD a la comunidad de adolescentes. Allí nosotros realizábamos nuestras prácticas. Una de las alumnas se acercó a nosotros y nos dice que había sido acosada sexualmente por el profesor”, le dijo Jaet a radio Vórterix. “La chica que ha sido acosada no pudo realizar la denuncia legalmente, porque terminó ella siendo la culpable, en algún punto. La vieja frase de ‘algo habrán hecho’”, precisó. Más tarde detalló que el supuesto abuso de Porro a esa chica se había producido dentro de un auto.
Otra joven, Mariana Pizarro -que entonces era presidenta del Centro de Estudiantes de la Escuela Nacional de Artes Dramáticas-, también lo denunció en las redes sociales. “Miguel Ángel Porro, el docente que fue envenenado por una alumna fue mi profesor en la ENAD, es un abusador y acosador de niñas y mujeres, un violento perverso. No puedo creer la impunidad que tienen para seguir por décadas ejerciendo violencia”, escribió en su muro de facebook.
En los comentarios de esos posteos, se completan algunos datos más: Porro fue denunciado por siete alumnos cuando promediaba la década del ’90. El rector Carlos Alvarenga y el vicerrector Néstor Romero iniciaron una investigación administrativa donde habrían terminado apartándolo. Pero las denuncias nunca fueron judicializadas.
Porro, consultado por los medios sobre estos episodios, admitió que habían sucedido pero se defendió de las acusaciones: “Todo esto sucedió y yo pedí que la denuncia fuera a la Justicia para que todas las personas que tenían algo que decir y que podían probar esto lo hicieran, y que en todo caso yo recibiera el castigo que la Justicia me diese”, aseguró el docente. Dijo que ese pedido, en aquél momento, no fue aceptado por el fiscal, y que no fue expulsado del instituto, sino que renunció. Porro es actor y tuvo papeles secundarios en 13 películas, algunas de ellas célebres, como “Esperando la carroza”, “Caballos Salvajes”, “La clínica del doctor Cureta” y “La Noche de los Lápices”. En esta última, contó Jaet, se jactaba de haber encarnado a un torturador que violaba a las cautivas en los centros clandestinos de la dictadura militar.
La respuesta del IUNA
Andrea Jaet y Mariana Pizarro, las dos mujeres que denunciaron el presunto pasado de abusador de Porro, estudiaban en 1995 en la Escuela Nacional de Arte Dramático (ENAD). El ENAD fue una de las siete instituciones terciarias de arte junto con el Conservatorio Nacional Superior de Música, la Escuela Nacional de Bellas Artes, la Escuela Superior de Bellas Artes de la Nación, el Instituto Nacional Superior de Cerámica, el Instituto Nacional Superior de Danzas y el Instituto Nacional Superior de Folklore- que a fines de 1996 formaron el Instituto Universitario Nacional del Arte (IUNA). Hace unos meses, tuvo un reconocimiento de mayor jerarquía institucional y pasó a ser la Universidad Nacional de las Artes (UNA).
Allí se comunicó Infojus Noticias para corroborar si los relatos mediáticos de sus ex alumnas eran ciertos.Y si habían quedado huellas burocráticas de aquella denuncia contra el profesor Porro. Patricia Vignolo, secretaria de Extensión de la Universidad, confirmó que Porro trabajó en la ENAD (antes que se formara el IUNA) hasta mediados de 1996. “El señor Porro es egresado de nuestra institución y fue maestro de taller de la Escuela de Arte Dramático hasta mediados del año 1996”, dijo la máxima responsable de la comunicación del UNA. Sin embargo, no pudo confirmar si lo habían expulsado o había renunciado, y si se había hecho una investigación interna por las denuncias de abuso. “Es información de su legajo y por la ley de habeas data no puedo revelarla, salvo que sea a pedido de la justicia”. Tampoco, aclaró Vignolo, la ENAD podría haber hecho la denuncia a la justicia. “Como son delitos de instancia privada, para que la institución hubiese actuado, son ella quienes tendrían que haber ido a la justicia”, completó Vignolo.
La causa del veneno
Miguel Angel Porro, daba clases de Construcción de Ciudadanía en una escuela secundaria de Villa Ballester, donde denunció haber sido envenenado el viernes pasado por una de sus alumnas con tóxico para ratas o cucarachas, algo que ahora según pudo confirmar Infojus Noticias con la fiscalía que instruye la causa- ya está investigando la justicia de menores. “Ya salió de esta fiscalía, hacia la de menores”, dijo una fuente de la fiscalía N° 6 de San Martín, que investiga el caso. Porro estuvo unas horas en terapia intensiva, después de sentir que se le hinchaba la garganta y le costaba respirar, “como en una reacción alérgica”.
Antes de remitirla al fiscal de menores, los investigadores le tomaron declaración a Porro, las actuaciones policiales que incluyen el secuestro de la botella con la que podría haberse intoxicado, y la comprobación con el DNI y la partida de nacimiento- de que la niña que pudo poner el veneno tenía 12 años. El fiscal deberá buscar nuevos elementos para saber si fue ella: hasta ahora son los dichos de Porro, a quien a su vez se lo dijeron otros alumnos. “Como la chica no es punible, si fuera ella, el fiscal debería pedir el sobreseimiento y el juez de menores disponer y controlar una medida de seguridad, que puede ser una internación o un arresto domiciliario”, explicó el fiscal Farber, aunque aclaró que todavía no está probado judicialmente el envenenamiento. “Hasta que no estén los resultados de las pericias, que demuestren que hubo un tóxico y de qué toxico se trata, no hay nada comprobado”.
Con las denuncias mediáticas de abuso sexual en el pasado, que estallaron en todos los canales de televisión, se abre una nueva pista que pone el foco en los motivos que podrían llevar a una adolescente a envenenar a su profesor. Si hubiera que investigar si la niña fue víctima de Porro antes de colocarle algo en la botella, sería en una causa aparte, en la justicia de mayores, porque en tal caso “el victimario sería mayor de edad”.
Por último, Farber explicó qué podría pasar en el plano judicial con las denuncias mediáticas de las ex alumnas de la UNA: “al tratarse de un delito de instancia privada, la justicia no puede actuar de oficio como en el robo o el asesinato. Las víctimas tienen que repetir esas denuncias en la Justicia”, dijo. Y agregó, sobre la prescripción de esos hechos, sucedidos hace 19 años. “Habría que ver las características de esos abusos: si se trata de un abuso sexual simple, el hecho ya prescribió. Si hubo acceso carnal, y algún otro agravante, el delito podría estar vigente”.
































