La mañana del jueves 7 de octubre de 2021, Fernanda Deluca hacía home office en su domicilio de barrio Ciudadela Norte de la capital santafesina. En la mesa del comedor, estaba sentada al lado de su esposo, el profe de Educación Física Juan Trigatti, y su hijo mayor, que estudiaba. Cada uno estaba en lo suyo, pero juntos miraban a través de la "compu" un programa periodístico de noticias local. De repente quedaron atónitos al ver una de las noticias. Algo pasaba en el jardín de infantes donde el hombre daba clases. Padres exaltados se manifestaban frente al edificio y levantaban carteles con la foto de él y la leyenda "violador".



































