Según se supo, a Mario lo atacaron en un hall ubicado en la entrada a la casa e inmediatamente después a Graciela la ejecutaron en una de las habitaciones, a 10 metros de donde mataron al fotógrafo. De la casa no faltó nada, ni la bijouterie que comercializaba Graciela ni los valiosos equipos que utilizaba Mario para trabajar como fotógrafo, hasta incluso había una mochila con $60.000 que nadie se llevó y que estaba en la habitación donde encontraron muerta a Graciela. Por tal motivo, la Fiscalía descartó el robo como posible móvil y avanzó en otras líneas de investigación, incluso con datos que pudieron obtener de las cientos de entrevistas realizadas.