Un policía santafesino quedó en prisión preventiva luego de que le atribuyeran haber cometido una serie de agresiones contra su expareja.
El efectivo pasado a disponibilidad está señalado por haber perpetrado sendas agresiones hacia la víctima. Entre ellas, haberla agarrado a “cabezazos”, lesionándole el rostro.

Un policía santafesino quedó en prisión preventiva luego de que le atribuyeran haber cometido una serie de agresiones contra su expareja.
En una audiencia celebrada en los tribunales locales, el juez penal Leandro Lazzarini resolvió imponer la cautelar de máxima a Leonel Alejandro Lozano. El imputado, un personal policial de 35 años que actualmente se encuentra pasado a disponibilidad, enfrenta una serie de cargos graves presentados por la fiscal de la Unidad Especial de Violencia de Género, Familiar y Sexual, Milagros Parodi.
La resolución judicial se produjo tras el análisis de la evidencia recolectada por el Ministerio Público de la Acusación, que detalla una secuencia de hechos violentos ocurridos entre enero de 2025 y marzo de este año.
La fiscalía solicitó la medida cautelar privativa de la libertad basándose en la gravedad de las conductas atribuidas y el riesgo que representa para la víctima, dada la sistemática desobediencia de Lozano a las restricciones legales previas.
Durante la audiencia, se expuso que el imputado ya contaba con antecedentes de conflictividad y había sido declarado rebelde por un juez por hechos ocurridos en 2024 contra la misma mujer.
A pesar de los esfuerzos del defensor particular Néstor Pereyra, la contundencia de las evidencias -que incluyen informes médicos, actas policiales y el historial de activación de botones de pánico- inclinó la balanza hacia la medida de coerción más severa.
De acuerdo con la atribución delictiva, el episodio más grave tuvo lugar el 19 de enero de 2025 en una vivienda del barrio Punta Norte. En esa oportunidad, Lozano fue acusado de "haberla retenido contra su voluntad, atando una de las manos de la víctima a los barrotes de la ventana de la habitación, impidiendo que saliera al exterior".
En ese mismo contexto, el imputado habría agredido a la mujer "mediante cabezazos, que impactaron en su rostro y cabeza", provocándole diversas lesiones físicas.
La violencia persistió en el tiempo con nuevos ataques en la vía pública. El 16 de marzo de este año, en la zona del puerto, el acusado agredió nuevamente a su ex pareja "tomándola del cuello y apretándole el brazo", causándole escoriaciones constatadas legalmente.
Finalmente, el 19 de marzo, Lozano fue aprehendido por el Comando Radioeléctrico tras haber ingresado a la casa de la víctima "sin autorización de su moradora". Al momento de la llegada de los uniformados, el hombre se encontraba escondido dentro de la propiedad.
La fiscalía encuadró estos episodios en un marco de "violencia de género y de desigual poder, donde la mujer se encuentra colocada en situación de subordinación". Según la imputación, Lozano ejerce un "control sobre ella, perpetrando todo tipo de violencias física, psicológica, económica y simbólica".
Esta situación se vio agravada por el incumplimiento de las órdenes dictadas por la Justicia de Familia.
Lozano se encontraba debidamente notificado de una resolución del Juzgado de Familia Nro. 8 que "le prohibía entre otras disposiciones, acercarse a la víctima, a su domicilio y todo tipo de comunicación y actos de hostigamiento".
Al violar estas medidas en reiteradas ocasiones, se le sumó el delito de desobediencia de mandato judicial. La evidencia que funda esta decisión incluye el "esquema médico legal de la víctima", las cartas de incidencia del 911 y el "informe del equipo interviniente del área de violencia de género de la Municipalidad de Santa Fe".
Ante este panorama, el juez Lazzarini resolvió que Lozano permanezca detenido mientras la causa se encamina hacia el juicio.




