Sin embargo, reconoció que también el fallo es “señero” porque establece la necesidad de seguir investigando para encontrar los mecanismos por los cuales desapareció Maxi y las correspondientes responsabilidades. “No nos olvidemos que acá está el dolor de la madre y de la propia abuela que además de sufrir la desaparición de su nieto fue sindicada injustamente como la responsable y con el desmérito que eso le implica en una comunidad chica y una familia que queda destrozada”, advirtió, y, en el mismo sentido, destacó que las “bondades” de su defendido “fueron destacadas por los testigos que pasaron, porque es un empleado de la comuna local que se vio sometido a cinco años de detención y ya estaban excedidos todos los plazos procesales”. “Por suerte, también debemos destacar el criterio acertado del fiscal de no acusar porque no tenía elementos”, admitió el profesional.