”Desistimos de la acusación de estas cinco personas ya que no había elementos probatorios para considerar que se dirigieron hacia el corralón donde tuvo lugar el crimen”, había indicado Szpigiel, abogado de la familia Fulles, sobre Hernán Rodrigo Badaracco, Ibarra, Alaniz y los hermanos Ávalos. El abogado sí había remarcado las pruebas contra Casalz, Escobedo y Cabañas eran “contundentes”. ”Casalz era el dueño del corralón donde el perro marcó la presencia del cuerpo de Araceli y era la única persona que tenía la llave que permitía dar acceso al lugar. A Cabañas se lo ve a las 7 de la mañana dirigirse hacia el corralón mediante las filmaciones de cámaras de seguridad. Y, por último, se probó que Escobedo no estuvo en su casa y utilizó su coche para ocultar el cuerpo de Araceli”, detalló.