La madrugada del 13 de julio, cuando Pablo salió en el taxi a trabajar, por su cabeza no pasaba ni de manera descabellada todo lo que sucedió en tan solo 13 segundos. Tras resistirse al asalto le ejecutaron un tiro a quemarropa que ingresó por la parte media de la espalda dañando la médula y los intestinos. El proyectil terminó alojado en la zona de la cadera.
































