Nicolás Lamolina no había visto nada. Gian Nardelli trastabilló y le pegó a la pelota con la mano. Las imágenes son contradictorias, casi parecen jugadas diferentes. La cámara que la enfocaba de frente no dejaba margen para la duda, porque se veía claramente que la pelota le pegó en la mano; pero otra cámara, la de atrás del arco, no era tan contundente y hasta parecía que el balón no le había pegado en la mano al joven defensor que llegó desde Reconquista y que debutaba (¡y vaya debut!).



































