Parece una constante en el fútbol argentino, salvo algunas honrosas excepciones. La realidad es que es malo, en general, el estado de los campos de juego. Pero el de Boca, que ha sufrido un trabajo durante el verano bastante complejo por lo visto, está entre los peores. Al menos, en este momento inicial de la competencia. Dicen que la cancha de Colón no llegará al partido con Barracas Central (sábado 26) y que “prenden velas” para el clásico, que es el partido siguiente como local que tendrá el equipo de Falcioni (el tercero, luego de enfrentar a Barracas y tras disputar dos partidos consecutivos de visitante). De todos modos, se supone que el clásico se jugará sí o sí en el Brigadier López, esté como esté. Dependerá no sólo de los trabajos que allí se realicen, sino también del aspecto climático. Que para estos casos, es fundamental.


































