Vivió mucho, demasiado y en poco tiempo. Le quedaron “materias pendientes” en el fútbol. Admite que si hubiese nacido 20 años después, se venía con 2 o 3 millones de dólares de Colombia. Habla de Pablo Escobar y cuenta cosas fuertes, como cuando llegó a Cúcuta y el presidente le dijo, a él y a Marcelo López, que tuvieran cuidado “con las mujeres y con discutir en la calle, porque acá todo se arregla a los tiros”. Eduardo Azoge dejó temprano de jugar. Le tocó debutar en Colón en un año duro y complicado: el posterior a haber perdido la final por el ascenso con Unión. Le puso el pecho a la situación con un grupo de pibes de las inferiores que “sentíamos la camiseta”. Hoy, el “reposo del guerrero” es en su Recreo natal. Y despunta el vicio de hablar de fútbol desde otro lugar.




































