Dos pibes debutantes a la cancha (Zahir Ibarra y Lautaro Gaitán), más Conrado Ibarra, más Yunis, más todo ese candor que despertaba el retorno del Pulga Rodríguez, quizás el último ídolo de la hoy sufrida hinchada sabalera por esta mala campaña. Minella había optado por aplicarle un revulsivo al equipo. Cambio de esquema, otras caras, dos pibes como Gaitán y Yunis en el medio para correr y meter, apuntalando a un bloque ofensivo más adelantado integrado por gente grande en edad, como Jourdan y Bernardi por los costados, el Pulga jugando en libertad y Gigliotti con la obligación de estar metido siempre adentro del área, como lo estuvo en esa última muy buena jugada del primer tiempo, cuando combinaron con rapidez y precisión Bernardi, Jourdan y el cabezazo del Puma que se fue muy cerquita del poste derecho.


































