A todo esto, la floja campaña del equipo hizo que en la antesala del partido con San Lorenzo se colgase una bandera con una inscripción intimidatoria: “Jugadores y dirigentes, con Colón no se jode” y el dibujo de un revólver. Ese partido terminó empatado, pero días después volvió a jugar Colón y cayó ante Talleres, en Córdoba. Lo que pasó menos de 48 horas después fue “de manual”. Los barras, identificados con el sector de “Los de Siempre”, fueron al predio a “apretar” a los futbolistas que finalizaban el entrenamiento. Pidieron dinero, ropa y que ganen con Argentinos Juniors. Se alzaron algunas voces y hubo un empujón a Paolo Goltz, que reaccionó. A raíz de ello, todo lo que se sabe a partir de las presentaciones que se hicieron como consecuencia de la actuación de los fiscales. Horacio Darrás, uno de los dirigentes detenidos, ex presidente del club, actual vicepresidente y hombre de extrema confianza de Vignatti, estaba presente en el predio en el momento del “apriete”.