"Nosotros seguimos pagando la cuota religiosamente durante toda la pandemia y no nos dieron ningún premio", es una muletilla repetida de algunos de esos 8.000 socios de Colón que quedaron en pie y a los cuales el bolsillo les aguantó durante la pandemia para seguir "aguantando los trapos" con la cuota social sabalera, a pesar que no había fútbol y el club estaba cerrado por cuestiones más que obvias y entendibles.

































