El mamarracho de Julio César Falcioni al frente del plantel profesional de Colón terminó como tenía que terminar: mal. Recibió de Eduardo Rodrigo Domínguez un equipo campeón y lo devuelve seis meses después empezando a hundirse en el promedio: ganó 1 sólo partido de los últimos 19 que disputó, rifando primero la Copa Argentina y ahora la Copa Libertadores. Ni Harry Potter se hubiera animado a tanto.

































