El equipo tuvo orden y solidez defensiva. Algunos vieron errores en el primer tiempo, puede que el mano a mano que se va por encima del travesaño del arco de Marcos Díaz haya llegado como consecuencia de una mala disposición defensiva, pero no hubo tantas filtraciones. El problema de Colón en esos primeros 25 minutos fue que el equipo quedó moviendo la pelota muy atrás, sin progresar demasiado en el campo de juego y permitiendo que el rival lo presione. Entonces, esa presión obligó al pelotazo a dividir o que encontró a Gigliotti aislado y con escasa compañía. Esto se subsanó en la parte final del primer tiempo, allí fue cuando llegaron las dos jugadas de peligro que tuvo el equipo en el cierre de esa etapa y luego, el segundo tiempo, fue de un control casi total de Colón, que sin dominar supo aprovechar lo que podía darse: una jugada de peligro que definiera el partido. Y así fue.