Cuando Medrán se hizo cargo del equipo, el año pasado, encontró un plantel arrasado, peor que si le hubiera caído una bomba atómica. Debutó con un empate y apenas un esbozo de recuperación, pero enseguida llegaron resultados negativos que se sumaron a un plantel desgastado, con las reservas físicas y futbolísticas por el piso, con más de 40 lesiones en el año, jugadores que se habían ido o estaban apartados del plantel y la parte anímica bajoneada por completo.



































